Poniéndole una pegatina al MacBook
La compré en esta página y el precio total con el envío incluido ha sido de 7$, que al cambio actual son unos 4,7€. La susodicha pegatina la pedí el 20 de noviembre, cuando la vi en un post de Appleweblog (o uno similar, parece que hacen copy & paste unos de otros y después no hay quien se aclare). Según el sobre, la carta se entregó en el United States Postal Service (el Correos de los americanos) el 23 de Noviembre y me ha llegado al buzón la mañana del 4 de Diciembre. Mas o menos unos 15 días que eran lo que prometían, así que se podría decir que el tema del envío esta pasado con nota.
Ahora vienen las fotos y un mini-comentario relacionado:
- Carta recibida. La pegatina verde es la declaración de la aduana.
- Venía bien empaquetada dentro del sobre. De regalo trae otra pegatina, que parece una boca o algo parecido (fuera lo que fuera, buen detalle).
- Recomiendo encarecidamente que se use una regla, escuadra, cartabón o lo que tengas a mano y que señales con lápiz el lugar donde la vas a colocar.
La música que guarda mi iTunes entre sus piernas
Ya esto es una tradición, pero bueno que se le va a hacer. Disculpas por tener esto abandonado pero es que no se sobre que escribir.
En este preciso instante mi disco duro, también llamado “Halcón Milenario” (que original) esta a punto de rebosar. La mayoría de los irrisorios 160GB del disco están ocupados por música y series (para verlas a la vez que en EEUU y que UK) que me estoy descargando gracias a Automatic y showRSS.
Ahora mismo la biblioteca que iTunes esta manejando es de 47,80 GB ocupados, con 8454 canciones y 22,4 días de reproducción continua. No es mucho para las cantidades que se ven por internet pero es que ademas tengo en cola (para organizar carátulas, año…) unas 25 discografías que gracias a Demonoid (ahora mismo no porque lleva caído mes y medio) han ido rellenando mi disco duro. En el tema de podcast los tengo abandonados porque últimamente los que eran buenos ya no eran tan buenos y los nuevos son una ?&%$!& (como en todo hay excepciones).
Por último os dejo una screenshot de mi escritorio actual:
Chapas / Toma 2
La técnica stopmotion la conocí al ver Pesadilla antes de Navidad (Nightmares Before Christmas, Henry Selick , 1993). Me quedé impresionado de que con simples fotos disparadas de forma consecutivas se podía crear una obra de arte como esa (por cierto, no soy gótico).
He de reconocer que es una técnica que me encanta y ya he hecho varios vídeos con ella: MacBook Unboxing y Chapas, de dudosa calidad los dos pero bueno. Esta vez el video no ha salido como esperaba pero he introducido varias dificultades como por ejemplo mover el cuadro o introducirle sonido a la acción. En total han sido unas 370 fotos, que al montarlas en QuickTime Pro 7 (con el nuevo no se puede hacer, o no he encontrado la forma) caí en la cuenta que no había reducido la resolución al disparar y me salió un mastodóntico video de un minuto a una resolución de 2160p y de un peso de 1,5 GB, el MacBook no podía con el ni a la de tres y tuve que reducirlo con Toast a una resolución de 720p, para poder trabajar medianamente decente con él.
Bueno no me enrollo más, ahí lo dejo. La música es Suddenly I See de KT Tunstall.
Las capsulas del tiempo
Los libros casi siempre una vez que se les has dado un uso durante un periodo de tiempo relativo se colocan en una estantería y en la mayoría de los casos la única función que cumplen es decorativa. Un día por un casual coges uno de ellos (ya sea para quitarle el polvo o consultar algo) y te encuentras que en el interior hay notas que te hacen volver al momento en que utilizaste ese libro. El libro se ha transformado en una cápsula del tiempo que ha guardado en secreto algo hasta ahora.
Particularmente me paso el otro día, estaba buscando un libro de texto en el que había un mapa de la evolución de la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial, cuando vi un libro que usaba cuando tenia 13 años y por curiosidad lo abrí para ver la caligrafía que tenia por aquella época; y encontré una notita que me escribió por entonces (y por ahora, aunque esto da para otra entrada) mi amor platónico. La nota era una estupidez, ya que lo que hacia era felicitarme por mi cumpleaños, igual que otras muchas que me pasaron por debajo de la mesa ese día en clase, pero por azar o no, esa fue la única que se conservo. Me hizo tanta ilusión que la saque del libro y la metí en el hueco secreto de mi lampara (que es donde guardo el dinero y otros documentos importantes para mi). Ese mismo día también encontré una carpeta donde se encontraban exámenes de ese mismo año con notas de 9 y 10 que no he vuelto a sacar desde entonces.
Moraleja de esta historia, nunca sabes cuando puedes encontrar una nota dentro de un libro, pero cuando la encuentres puede que te alegre el día, como hizo conmigo.





